6 cosas que papá no debe hacer en el embarazo

Nadie es perfecto y es normal cometer errores, pero cuando estás embarazada hay situaciones que te sacan de quicio como no lo harían en otro momento.

En mi caso, me enfadaba mucho cada vez que mi pareja olvidaba la fecha de una revisión, incluso cuando se lo había dicho por activa y por pasiva. Si eres un papá primerizo y estás viviendo el embarazo con ilusión y expectación, te conviene saber cuáles son los errores que puedes cometer con qué es lo que no deberías hacer nunca ni decirle nunca a tu pareja para evitar un conflicto en está etapa:

1 – No acudir al ginecólogo: evitar las consultas médicas hará que no conozcas de primera mano toda la información que se maneja en las mismas, tampoco podrás solucionar las dudas que tengas y, si se realiza ecografía, te perderás las imágenes de tu bebé en el útero materno.

2 – No escuchar a tu pareja: las embarazadas podemos ser muy pesadas o cansinas, pero llevar un bebé dentro durante 9 meses nos da el total derecho de quejarnos o patalear si nos duele la espalda o no podemos conciliar bien el sueño. Tener un hombro sobre el que llorar las molestias del embarazo es fundamental.

3- No participar de la vida sana: durante el embarazo la mujer ha de llevar una dieta saludable y abandonar todo hábito perjudicial como el tabaco o el alcohol. No solidarizarte con ella y seguir fumando en su presencia o comer compulsivamente bollería industrial no ayuda en absoluto.

4- Ser el protagonista: acaparar la atención en reuniones familiares o con amigos no es correcto. El padre también es importante pero el peso realmente importante lo está llevando tu pareja.

5- No transigir con sus cambios emocionales: discutir en algún momento determinado es normal, pero es necesario comprender que el baile hormonal de la embarazada es grande y muchos de sus cambios de humor, sus angustias o sus dudas se traducen en un estado emocional inestable que hay que comprender.

6- No informarte de cómo se desarrolla un embarazo: las mujeres solemos comprar revistas, libros, buceamos por Internet. Dar por hecho que ella recabará la información necesaria y que no has de conocer nada más que cómo ayudarla en el parto no te ayudará a implicarte en el proceso.

Conoce las 5 cosas que le suceden a los papás el día del parto

Aquí te vamos a mencionar algunas de las cosas que le pueden suceder a papá mientras la madre está en trabajo o labor de parto.

El día que tanto han esperado por fin ha llegado. Después de contar día tras día en el calendario, en menos de lo esperado ya tu bebé estará en tus brazos y en los brazos de papá.

El nacimiento del bebé es uno de los más hermosos y especiales para una pareja y es muy importante que ambos traten de estar calmados. Siempre pensamos en todo lo que podría estar sintiendo mamá en ese momento. Pero alguna vez nos hemos preguntado ¿Qué siente papá?

Es normal que siempre pensemos en la madre durante el trabajo de parto y muchas veces pensamos que ella lleva toda la presión y miedo de este momento ¡Pero no es así! Sabemos que la madre es la que tiene que soportar la parte más difícil, pero eso no quiere decir que ese momento para el padre es solo la ilusión de conocer a su bebé. ¿Quieres saber que le sucede en realidad a papá durante el trabajo de parto?

1- Impotencia: En muchas clínicas y hospitales no le permiten al padre entrar a acompañar a la madre a la sala de labor de parto o al quirófano. Esto hace que el padre se sienta impotente y hasta culpable por no poder estar al lado de su pareja en el momento más importante para ambos “El nacimiento de su bebé”.

2- Muchísimos nervios: El padre puede ponerse más nervioso que la propia madre ¡y no es él que va a dar a luz!). Sólo un papá que está esperando horas para el nacimiento de su hijo, sabe hasta que grado puede llegar la incertidumbre.

3-Se pone muy ansioso: ¿Mi amor aún no estas lista para irnos al hospital? “mi amor no te da tiempo a bañarte” ¿Llegaremos a tiempo al hospital? “Ay Dios mío, no creo que el bebé aguante hasta llegar al hospital”. Estas y muchísimas cosas más son las que rondan en la cabeza de los padres en ese momento.

Aunque ellos no puedan sentir el dolor que las madres sienten, no saben que se siente con una contracción, la ansiedad que siente en ese momento podría compararse con el dolor que siente la madre.

4-Miedo: Las dos personas más importantes de su vida están en manos de un equipo médico ¿Cómo no sentir temor en un momento así?

5-Desmayos y mareos: La impotencia, la ansiedad, los nervios y la presión que sienten los padres en ese momento es tanta, que algunos no lo soportan y terminan desmayándose o con mareos.

Estrategias de disciplina por edad

Al disciplinar a nuestros hijos existe el peligro de ser demasiado permisivos y criar a niños consentidos y tiranos o el miedo de controlarlos excesivamente, y ser tan duros que lleguemos a criar a niños miedosos, tímidos y tristes.

Necesitamos encontrar un término medio con el que logremos educar a niños respetuosos, afectuosos y bien portados.

Las herramientas para disciplinar por edad:

Edad: De recién nacido a 12 meses

Dale mucho amor y responde a sus necesidades:

Al responder a las necesidades de tu bebé no lo estás consintiendo ni “malcriando”, ya que es imposible consentir o mimar demasiado a un bebé, cuando le das a tu bebé todo el amor y atención posible, le estás ayudando a transformarse en una persona bien equilibrada, comportada y refuerzas su autoestima.

Edad: 6 a 18 meses. 

Elimina y sustituye.

Los niños aprenden haciendo. Eso significa que cuando tu hijo tira al suelo su plato de cereal es porque quiere ver qué va a pasar, y no porque tiene ganas de enojarte o ensuciar el suelo de la cocina.

Es importante que le expliques lo que estás haciendo, aunque sea demasiado pequeño para entenderlo del todo. Le estás enseñando la importante lección de que algunos comportamientos son inaceptables y que, cuando sea necesario, tú le cambiarás de actividad.

Edad: 12 a 24 meses. 

Arreglen juntos el problema.

Es importante diferenciar entre un bebé que juega a tirar su comida al suelo y un niñito que lo hace intencionalmente. Cuando te mira con expresión traviesa y luego tira su cereal, es hora de reaccionar. Lo que tienes que hacer es empezar a enseñarle el concepto de ser responsable de sus acciones.

Edad: 12 meses en adelante.  

Refuerza lo positivo.

Cuando tu niñito se esté portando bien, díselo, recompensar el buen comportamiento es un hábito que requiere un poco de práctica, pero a la larga es más eficaz.

Edad: 12 meses a 8 años.

Solicita la ayuda de tu niño.

En está categoría no hay edad. Los niños llegan al mundo programados para ayudar y cooperar. Todo lo que tenemos que hacer como padres es aprovechar esta tendencia natural. Haz que tu hijo participe en las tareas del hogar sin importar que tenga 12 meses o 7 años, con eso le estás enseñando que en la casa todos cooperan y trabajan juntos. Más adelante compartiremos un artículo con las responsabilidades para los niños según su edad.

Edad: 12 a 24 meses.

Controla su coraje.

Los niños de 12 a 24 meses son susceptibles a las rabietas porque aún no son capaces de controlar sus emociones. Abrázalo, mécelo entre tus brazos hasta que se calme. Si cuando lo tocas se enfurece más todavía, dale espacio para que logre calmarse él solito.

Edad: 12 a 36 meses.

Obedece sus “no”.

Una de las maneras de prevenir los incansables “no” es procurando tomarlos en serio cuando tu hijito los pronuncie.

Edad: 3-4 años

Poner normas y límites

En está edad ya son más independientes y esto les llena de orgullo, aunque a su vez tienen más ganas de probarse a sí mismos. Pueden ser frecuentes los enfados o berrinches. También es la etapa en la que se pueden sentir frustrados por pequeñas cosas.

Debemos poner normas y límites, pocas y muy sencillas. Ya pueden comprender que, si hacen algo mal, tendrá una consecuencia. Por lo tanto, podemos aplicar las consecuencias educativas. Para ello debemos avisarle y explicarle lo que ocurrirá si se comporta mal.

Edad de 5-7 años:

Elogiar y negociar

Están desarrollando sus habilidades sociales y se están iniciando en las académicas. Han de aprender a autocontrolarse no sólo en casa, sino también en la escuela. Han de saber que no tiene que pegar, gritar o molestar a los compañeros, en definitiva, aprender a relacionarse con sus iguales de forma amable.

En esta etapa los niños funcionan mejor con refuerzos positivos, es decir, no sólo elogiarle si hace sus tareas o cumple con lo que le pedimos, sino además poner pequeños premios alcanzables, por ejemplo, “cuando termines todas las tareas, jugamos un rato juntos a hacer construcciones”.

Edad de 8-10 años

Dar confianza y dialogar

En esta etapa ha de tener ya asumida cuáles son las normas y límites que imponemos en casa, y en el colegio su desafío será encajar en su grupo de amigos.

Conoce las diferencias entre lo que está bien y lo que está mal, pero es importante que mantengamos un diálogo ante un mal comportamiento, el niño querrá discutir. Nosotros tendremos que hablar de lo que hizo e intentar encontrar el por qué.

Querrá negociar, eludir sus tareas y en ocasiones se mostrará desmotivado. Nosotros podemos darle opciones si quiere negociar, no haremos sus tareas si las deja inacabadas e intentaremos reforzarle para mantener el esfuerzo. Los privilegios los tendrá por un buen comportamiento.

Fuente: nuestroshijos.do, guiainfantil

 

Desafío visual: ¿Cuál es la verdadera madre del bebé?

Los test siempre son buenos para poner a jugar nuestras habilidades, en esta ocasión será tu intuición la que estará en apuros, misma que te dirá algunos aspectos importantes de tu personalidad. Recuerda que cada decisión que tomamos día a día, define y habla mucho sobre tu estilo de vida y la forma en que ves el mundo que te rodea.

Observa con mucha atención la siguiente imagen, puedes ver a dos mujeres sentadas mirándose fijamente mientras en medio de ambas un niño está en el suelo jugando. Esto es muy sencillo, solo define ¿Quién es la verdadera madre del pequeño?

Tomate el tiempo necesario, analiza y decide. ¿Listo para conocer los resultados de tu respuesta?

Si has dicho que la mujer de la derecha:
Lamento decirte que has fallado al igual que el 70% de las personas que ha realizado este test pero descuida pues esto no determinará características negativas sobre tu personalidad.

Tu respuesta determina que tienes una capacidad impresionante, tus ideas por lo general son novedosas, atractivas e ingeniosas. Además, eres muy creativo y posees muy buena imaginación. Sabes escuchar y también ofrecer increíbles consejos, es por eso que tus amigos te buscan mucho pues hay mucha sabiduría en tus palabras, además sabes cómo alentar cuando alguien se encuentra decaído.

Eres sensato, maduro y muy centrado. ¡Excelente personalidad la que posees!

Si has dicho la mujer de la izquierda:
¡Felicidades por tu gran intuición! Únicamente el 30% de quienes realizan este test logran acertar y has sido uno de ellos.

Esto revela que eres una persona que nunca se rinde, siempre estás buscando la mejor solución y no te da miedo la adversidad pues sabes que con esta crecerás, pero si evitas equivocarte mucho mejor.

Tratas de ver el lado positivo de las cosas, no temes los cambios y tampoco los riesgos, aunque prefieres siempre analizar cada detalle pues no vas por el mundo cometiendo toda la clase de errores. Primero piensas y después actúas y tratas de que con ello nunca lastimes a nadie.

Tienes alma emprendedora pero también llena de perfeccionismo lo que te provoca conflictos contigo mismo pues te exiges bastante. Sabes cuáles son tus habilidades y tratas de explotarlas al máximo. Eres un gran amigo y por eso siempre sueles estar rodeado de personas, ellas saben que pueden confiar en ti y contar contigo.

Por lo general, no te gusta mezclar el trabajo con las relaciones personales pues siempre estás tratando de dar lo mejor de ti en cada ámbito y aspecto de la vida.

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¿Cómo ha sido posible adivinarlo?

La mujer está sentada de una forma en que sus piernas están direccionadas hacia el niño, esta postura refleja protección, mientras que por lo general los niños suelen jugar en dirección a su mamá y esta imagen es un ejemplo claro de ambos argumentos.

¿Qué opinas de este test? ¿Acertó con los aspectos de tu personalidad? Déjanos tus comentarios y COMPARTE con tus amigos este test para que pongan en juego su intuición.

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Ideas para hacer una sesión de fotos inolvidable con papá

La relación entre padres e hijos es muy especial, demuéstraselo guardando un recuerdo inolvidable: una foto. Te dejamos algunas ideas originales para hacer fotografías divertidas y únicas que capturan los momentos con los papás.

Compartir una sesión de fotos es una forma inolvidable con tu bebé, y además tendrás unas bonitas fotos para decorar la casa o regalar. Aquí tienes algunas ideas para hacer fotos al papá con el bebé muy originales.

Mark and Asher Resnick, with the poop.

8 consejos básicos para no “MALCRIAR” a tu hijo

Niños malcriados no nacen; se hacen. Aprende a no cometer los típicos errores parentales.

Cuando te imagines a un niño malcriado, puede que te imagines a un niño en una casa llena de juguetes. Pero no son los regalos ni lo juguetes en exceso lo que provoca que un niño crezca malcriado, sino que es el comportamiento de los padres y la manera de educarlo lo que realmente va a afectar a su futura personalidad.

Para llevarse bien con un niño malcriado puede ser más fácil dejarse llevar por sus exigencias y ceder a su manipulación, pero lo único que se consigue con ésto es dejarle claro que puede conseguir lo que quiera en el momento que quiera.

Pese a que, en ocasiones, ceder al chantaje puede parecer lo más a apropiado, a la larga la persona que va a sufrir la mala educación de los padres, es el propio niño malcriado.

Si tienes un hijo (a), ¿Cómo puedes reconocer que lo estás malcriado? A continuación se presentan los 8 errores que puedes cometer si eres padre o madre.

1. Hacer que tu hijo sea el centro del universo
Seguro que quieres lo mejor para tu hijo (a), pero hacer todo lo que quieran sea tu prioridad en cualquier circunstancia, le enseña que el mundo solo para él.

Esto puede tener un efecto negativo en el desarrollo de tu hijo, pues éste puede no considerar las necesidades de otras personas en el futuro. Los niños deben aprender a dar y recibir, no solamente recibir.

Además, deben aprender a entender que no todo en la vida se puede conseguir sin esfuerzo. Progresivamente, el niño debe ir liberándose de la actitud egocéntrica.

2. No reforzar su comportamiento positivo
Los padres ocupados pueden no notar cuando su hijo está tranquilo sin hacer nada malo. Si no refuerzas las conductas positivas de tu hijo, puede que no entienda que lo está haciendo bien.

3. Reforzar conductas negativas
En muchas ocasiones, los padres no solo ignoran las conductas positivas, sino que refuerzan las conductas negativas. Si solo reconoces a tu hijo cuando llora, le envías el mensaje equivocado, ya que es posible que asocie que solo llorando consigue toda tu atención.

4. No poner límites a tu hijo

Si no pones normas y no se las haces cumplir a tu hijo, es posible que crezca siendo maleducado, no cooperativo e irrespetuoso. Los niños pequeños necesitan saber dónde está el límite para que no se conviertan en individuos incivilizados. Parte del trabajo de los padres es enseñar valores sociales, tales como el respeto o la paciencia.

5. No hacer cumplir las normas de modo coherente
Mientras algunos padres no ponen límites al comportamiento de su hijo, otros ponen límites ambiguos o incoherentes. Por ejemplo, un padre que no le deja a su hijo jugar con la comida unos días pero a su hermano mayor sí. Si las reglas que le pones a tu hijo no son coherentes o son ambiguas, esto perjudicará a su aprendizaje de normas.

6. Hacerle regalos a tu hijo (a) cuando no toca
Lo que le regales a tu hijo no es tan importante como el cuándo se lo regales. Por ejemplo, comprarle una bicicleta a tu hijo solamente por el hecho de estar aburrido con la que le regalaste hace dos meses puede enseñarle a no valorar las cosas que tiene.

7. Ceder a los berrinches
Ceder a los berrinches de tu hijo es una manera de reforzar las conductas negativas, y le enseña a tu hijo que puede conseguir todo lo que quiera llorando, pataleando y con constantes berrinches y salidas de tono, y no dialogando o cumpliendo con sus obligaciones.

8. Actuar como un niño malcriado
Tú eres un modelo para tu hijo, y cómo interaccionas con los miembros de tu familia es algo que puede aprender. Si te comportas de manera infantil delante de tu hijo, es muy posible que piense que esa es la manera de actuar.

Una estrategia más: aprender la importancia de la autoestima infantil

La autoestima de los niños no ha de basarse en elogiar sus méritos excesivamente y de un modo artificial. Cuando somos capaces de lograr que el niño tenga un autoconcepto positivo pero realista sobre sí mismo, es muy probable que se relacione con su entorno de un modo saludable.

Esta pareja hizo una cama de 5.5 metros para dormir junto a sus cuatro hijos

¿Quién no sueña con tener una enorme cama? Todos los soñamos, mucho más las madres que estamos cansadas de no tener lugar para nosotras porque nuestros hombres se ocupan más de la mitad del espacio y a eso tenemos que sumarle cuando los niños van en medio de la noche por miedo. Pero bueno, no siempre se nos da todo lo que queremos, hay cosas que simplemente no se pueden tener.

Pero, para esta familia esas palabras no existen porque si lo quieren lo van a tener incluso aunque lo hagan ellos con sus propias manos. Ryan Constable, quien es un ex jugador de Rugby junto a su mujer Kim decidieron montar en la habitación una cama que mide 5.5 metros, para ellos y para sus cuatros hijos.

No fue todo tan repentinamente
La pareja tiene cuatro hijos, uno de 11, una de 9, una de 6 y uno de 5. Cuando tuvieron a su primer hijo decidieron que debía dormir con ellos porque así estarían mucho mejor, así descansarían bien todos. Pero cuando comenzaron a llegar los demás niños querían seguir con la misma estrategia por lo tanto tuvieron que cambiar la cama. Ahora, no había ninguna cama para lo que ellos querían.

En un comienzo no pensaban en una cama grande, más bien tenían la idea de que cuando los niños eran más grandes y durmieran solos los más pequeños podían dormir con ellos. El problema es que los que dormían solos, solo querían una cosa y era seguid durmiendo con sus padres, por lo que la pareja decidió hacer algo que sería un poco complicado pero que tendría buenos resultados en un futuro.

Una cama gigante
Entonces, vieron todas las cosas positivas y todas las cosas negativas para ver si realmente era lo mejor. Se dieron cuenta que era mucho mejor si dormían todos juntos, pues así ahorran tiempo y no tienen que ir de habitación en habitación para poder ver a los niños y atender sus necesidades. Es mucho mejor cuando están todos juntos porque así duermen más tranquilos.

En lo que respecta a la intimidad, la pareja ha dicho que siempre son honestos con sus hijos por lo tanto cuando se van a dormir a la otra habitación, les dicen a sus hijos que necesitan acurrucarse. Lo cierto es que cada tanto uno va con ellos por lo tanto esperan a que se duerma y después lo llevan a la cama grande, así pueden tener la intimidad que necesitan. Aunque no es lo único que hacen también guardan un momento en donde pueden desayunar o cenar solo los dos.

Pega, muerde y otras conductas agresivas (niños de 12-36 meses)

Muchos niños responden a la frustración a través de puñetazos, mordeduras, arañazos y otras formas de agresividad. Este comportamiento se considera normal en la primera infancia pero los padres deben evitar que esta conducta sea habitual.

Muchos padres se preguntan alarmados si es normal que sus hijos pequeños peguen o muerdan a otros niños o incluso a sus padres u otros adultos.

Es completamente normal que aparezca alguna forma de agresividad entre los 12 y 36 meses de edad ya que en esta edad el niño tiene muy poca tolerancia a la frustración y se enfada cuando las cosas no ocurren como desearía.

Como en esta edad los niños no dominan aún el lenguaje, manifiestan su frustración pasando a la acción, ya sea llorando, gritando, con rabietas, pegando, mordiendo, etc.

Los especialistas sostienen que no es raro este tipo de agresividad en los niños pequeños ya que es en esta etapa cuando empiezan a interactuar socialmente y de forma lógica surgen los primeros conflictos. Situaciones en las que dos niños quieren el mismo juguete, o el lápiz no pinta o se le derrumbó el castillo de arena son situaciones en las que el niño puede frustrarse y responder con agresividad.

Responder con una conducta agresiva de este tipo ante una frustración es un comportamiento habitual en los niños de esta edad, por ello los padres no deben alarmarse si sus hijos pegan o muerden en alguna ocasión a algún compañero de clase o a algún adulto.

No obstante, si esta actitud se repite con frecuencia, es preciso intervenir para reducir y evitar la agresividad y violencia. Cabe destacar que la prevención de conductas agresivas es muy importante y la mejor edad para impedirlo es desde pequeñitos, de hecho representa la mejor oportunidad para impedir el desarrollo de casos de agresión física crónica, según señalan los expertos.

Factores de influencia para una mayor agresividad
Si bien cada niño es un mundo, existen algunas situaciones que pueden predisponer a que el niño desarrolle un patrón de conducta más agresivo:

Variables personales: niños con poco autocontrol, que muestran poco respeto a los demás y son emocionalmente inestables tienden a mostrar mayor agresividad entre sus iguales y adultos.

Variables familiares: niños expuestos a situaciones complejos en el ámbito doméstico como el divorcio o separación de sus padres, u hogares con un ambiente negativo o el uso de métodos educativos no adecuados predisponen a que el niño sea más agresivo.

Variables ambientales: los medios de comunicación y el entorno en el que se desarrolla y crece el niño también influencian en su comportamiento y modo de afrontar las situaciones frustrantes.

Consejos sobre cómo actuar
No hay que alarmarse, pues como ya se ha comentado éste es un comportamiento que forma parte del proceso normal de crecimiento y socialización del niño. No obstante, es importante recordar la destacada influencia que tienen los padres en el desarrollo de una posible conducta o agresiva de su hijo. Por ello es muy importante predicar con el ejemplo y prestar especial atención a no reaccionar con agresividad ante situaciones frustrantes.

A continuación se listan una serie de consejos para evitar la conducta agresiva en los niños:

No ser indiferente a sus ataques. Si muerde o pega a otro niño, debemos  intervenir, separarle y reprenderle por su actitud inadecuada. Es necesario que comprenda que no se debe pegar o morder porque hace daño a los demás y que debe disculparse por su comportamiento.

Ayudar al niño a exponer lo que le pasa con palabras. Si el niño no es capaz de comunicarse con las palabras, podemos hacerlo nosotros por él preguntándole por ejemplo “estás enfadado, ¿verdad?” o “Te has enrabiado porqué no puedes jugar con aquél juguete, ¿no?”. Así le haremos saber que le entendemos y le haremos entender cómo se está sintiendo. Este es un paso fundamental en la educación de las emociones.

Normalizar el cómo se siente. Debemos ser capaces de hacerle ver que lo que siente no es nada extraño, que todos nos sentimos así alguna vez mediante frases como  “yo a veces también me pongo triste o me enfado”.

Enseñarle que se puede reaccionar diferente cuando algo sale mal. De esta manera el niño entenderá que existen alternativas y a tolerar mejor la frustración.

No enfadarse o gritar. Si actuamos levantando la voz, enfadándonos y mostrando nuestra frustración, lo único que conseguiremos es que el niño entienda que la violencia es la única posibilidad. Si en ese momento nos es difícil controlarnos, lo mejor será retirarnos unos segundos, respirar hondo, calmarnos y volver con el niño para hablar más tranquilamente con él sobre lo sucedido.

En este sentido es importante crear un ambiente familiar en el que se premie por los comportamientos sociales positivos.

No responder a sus exigencias. No debemos someternos a sus ataques de ira y sobretodo no dar respuesta a sus exigencias, así se darán cuenta que con una conducta agresiva no conseguirán lo que se proponen.

Enseñarle a ser paciente. Enseñarle a esperar cuando quiere algo y a utilizar el lenguaje y la negociación en vez del ataque para conseguir alcanzar su objetivo.

La mayoría de niños, después de los 4 años, desarrollan el lenguaje y ganan habilidades en comunicación, de manera que van sustituyendo la conducta agresiva por una conducta más reflexiva y comunicativa.

Si la agresividad del niño no coincide con las edades esperables para éste comportamiento ni con los contextos esperables (situaciones de cambio como la muerte de un ser querido, mudanza, etc.) es conveniente consultar a un profesional que nos pueda aclarar la situación y orientar para resolverla.